jueves, 22 de octubre de 2015



LA TETA O LA LECHE
Tú tienes hambre de saber
hambre de crecer
hambre de conocer
hambre de volar...
Puede ser que hoy
Yo sea la teta
que da la leche
que aplaca tu hambre...
Me parece bárbaro que hoy
quieras esta teta.
Pero no te olvides:
No es la teta lo que te sirve...
¡Es la leche!
Dado que hoy en día es tan difícil encontrar personas que nos escuchen y nos apoyen en los procesos que estamos pasando en nuestras vidas, que cuando aparece alguno no queremos dejarle escapar… Creemos que esta persona debe estar presta las 24 horas del día para resolvernos todo lo que nos sucede, llegando el momento donde lo hemos agobiado tanto que quiere saber de nosotros.
No queremos ser responsables de nuestros hechos, para no darnos cuenta de que hemos tomado decisiones equivocadas. Tenemos que recordar que así como un día hemos decidido una situación ahora que no funciona, somos nosotros quienes tenemos que resolverlo, no podemos delegar a un tercero para que sea quién tome la decisión cuando esto es algo tan personal. Siempre que nos sintamos en duda, podemos buscar asesoría o sugerencias, pero no que los otros tomen la responsabilidad de lo que es nuestra responsabilidad.
Los seres humanos dependemos de la ayuda de otros. Solo así nos podemos desarrollar. También necesitamos ayudar a otros. ¿Quién no ha estado necesitado de ayuda en algún momento de su vida?  El ayudar no solo sirve a los otros, sino a nosotros mismos. En regla general la ayuda es recíproca. Quien recibió de otros lo que desea o necesita, quiere retribuir, es decir quiere dar y con este acto compensar la ayuda recibida.
A veces nos sentimos limitados en la compensación, por ejemplo frente a nuestros padres. Lo que ellos nos regalaron, es demasiado grande, como para poder encontrar una compensación en el dar. A ellos solo podemos darles el reconocimiento por el regalo recibido y el agradecimiento desde el corazón. La compensación solo se logra, dando a otros, los cuales a nosotros tampoco nos pueden devolver, pero están dispuestos a pasar lo recibido, por ejemplo a los propios hijos.  
Para poder ayudar, primero tenemos que haber recibido y tomado. Solo entonces sentimos la necesidad y la fuerza, de ayudar a otros, especialmente cuando esta ayuda nos exige mucho. Esto presupone, que aquellos, a quienes queremos ayudar y lo que estamos dispuestos y capaces de dar, lo necesiten y quieran recibir. Si no, nuestra ayuda cae en el vacío. En este caso separa en lugar de unir.
Yo soy Yo,
Tú eres Tú.
No  estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos, será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo.
Cuando en el momento de complacerte me traiciono.
Falto el amor a ti
Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarse como realmente eres
Fritz Perls


Cuentos: Jorge Bucay.
web: hellinger.com


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